martes, 10 de julio de 2007

Leipzig, empieza la Tourné

No os podeis imaginar lo lejos que está Berlín.
Salimos el Martes a las 8 de la tarde de Mérida y llegamos allí a las 10 de la mañana del Miércoles. A ver si lo acercan un poco más, no?
Bueno, en otra ocasión os contaré las desventuras de los Harry Potter en Barajas...

En el aeropuerto de Berlín por fin, nos dan la UltraFurgoneta que habíamos reservado, capaz de albergar 9 Harry potter con todos su bártulos, algunos Cd de Bruce y la mascota del viaje. Todo muy barato señoraaaa!!!




Que para qué la mascota? Pues para joder a Francis (el grandullón) en el Reichtag. Es muy Fácil. Te pegas 3500Km a Berlín, haces cola durante media hora delante del Reichtag rodeado curiosamente de media España, pasas el arco de detección de metales dejando a Francis para el final. Te metes rápido en el ascensor con los demás mientras a él le suena la puta rana arrancando la moto, y tiene que vaciar la mochila delante del personal mientras media España allí presente se descojona del asunto. Lástima no tener documentos del momento. Al final era un
bolígrafo lo que pitaba, pero el cachondeo no se lo quitó nadie. Menos mal que el también se reia...

Total, que pillamos la carretera y llegamos a Leipzig después de dar alguna que otra vuelta. La furgo llevaba un GPS antigüillo y lo mismo nos dio un paseo de regalo hasta que se centró a dónde iba. También influyó un poco el que estuviera en alemán.
La casa por fuera daba pena, pero por dentro mejoraba muchísimo. El dueño nos estuvo hablando de la ciudad tanto rato que nos íbamos turnando delante de él mientras íbamos al cuarto de baño, el tio encontraba en el mapa lo que fuera o no echábamos una siestecilla.



El Dueño era un tipo muy raro. Imaginaos la estampa: te aparece un tipo sudando a chorros, con la camiseta empapada y con un perrazo negro ladrando a todo lo que daba de sí...alguna casi se vuelve a meter en la furgo con la rana-mascota. Por lo menos era simpático aunque tenía cierto aire en la mirada que te hacía mantenerte a una distancia prudencial. Puede que fueran imaginaciones nuestras, pero más de uno creía que estaba con el mono.

Nos lanzamos a ver Leipzig enseguida. No es que la ciudad sea espectacular, pero algo de historia si que tiene. Fue en la Iglesia de Nikolai donde empezaron a congregarse cada lunes los primeros ciudadanos de la extinta República Democrática Alemana (DDR) que pretendían viajar más allá del Telón de acero. Al principio eran unos cuantos, pero al poco ya eran algunos cientos. Y en apenas un año, miles. Ya no se podía ocultar el número y su reivindicación.




Al poco de llegar al centro ya teníamos más hambre que los pavos de manolete. Nos dejamos caer por ahí en un bar y nos refrescamos el gaznate y nos llenamos la panza en un restaurante franquiciado de comida foránea. Con lo que ya seguro que nadie tenía ganas de moverse. En un alarde de fuerza de voluntad nos arrastramos hasta la estatua de Juan Sebastian Bach.



Justo detrás la iglesia de nomeacuerdo, protestante y luterana, guardaba los restos del susodicho. Penetramos en el frescor del edificio mientras dentro unos cuantos parroquianos se montaban un discursito en alemán cerca de lo que suele ser el altar mayor. Probé un banco, apoyé el tarro y me quedé sopa!!! Qué humillación. Me despertó una señora a la que se le cayó el bolso al pasar por mi lado. Lo mismo fue a posta. Al mirar hacia atrás me veo a un par de los Harry Potter doblados de la risa.
Ya no te dejan tranquilo ni para echar una cabezadita!!!
Y es que los kilómetros de viaje pasaban factura, los nervios estaban a flor de piel y empezábamos a tirarnos dentelladas entre nosotros. Que si me quiero ir al Hostel, que si tengo hambre, pis, caca... Parecíamos una excursión de parvulario.
En esto que en el mapa de la ciudad vemos un pedazo de parque brutal. El dueño-drogata del Hostel nos había comentado la existencia de una zona de recreo juvenil, de varias plantas bajo tierra, que creímos localizar en el parque. Nos recogimos el refajo y allá que tiramos. En el camino nos cruzamos el Palacio de Justicia. Podeis apreciar las caras de "Hasta las narices de cultura" en más de uno.



Después de 40 minutos de caminata, y estando todos hasta los mismísimos, decidimos que para su puta madre. Nos volvimos al Hostel a dejar caer nuestros viejos huesos en la mullida camita que el drogata-dueño nos había preparado.



Lo cierto es que después de la paliza del vuelo, viaje, caminata y lo peor de todo, aguantarnos entre nosostros, no había muchas más ganas de visita. Necesitábamos urgentemente descansar. Menos mal que la primera toma de contacto con los Youth Hostel se había saldado con buena nota. A pesar del drogata-dueño, el piso estaba limpio y cuidado. Algunas de las Harry Potter no las tenían todas consigo en esto de los Hostel. Se esperaban peludos, greñudos y piojosos por todos sitios. Aquello parecía más un Hotel, y de los pocos que te daban la toalla...

Ese día no dió para más. Ciertamente Leipzig no despertó en nosotros gran espectación, no es una ciudad tan turística como otras alemanas y eso se notaba en el ambiente. La cantidad de extranjeros, turistas y viajeros no era tan patente en sus calles, y Bach no fue suficiente para engancharnos.

Afortunadamente sólo estábamos al principio del Periplo de los Harry Potter. Y la perla del viaje, Berlín, se acercaba poco a poco.

3 comentarios:

Manuel77 dijo...

En fin, quién no ha vivido esos roces después de estar mucho tiempo juntos de viaje? Yo mismo te he querido partir la cara en una de estas que nos escapamos, pero alfinal me puede la reflexión.

Ciertamente Leipzig no parece tan interesante como otras ciudades, o al menos por las fotos. Menos mal que no fui yo, que si no todavía estariamos andando buscando rincones culturales de esos...

Y no juzges así al duelño, igual es que venía de hacer footing y por eso tenía esa apariencia, leches!

paparra dijo...

Tiene usté razón. No era mi intención meterme tanto con él. Pero sí que era un tanto inquietante...

Manuel77 dijo...

Ahora me llama la atención que ningún Muchacho, ningún antiguo amigo, preste el más mínimo interés en lo que escribimos, cuando se supone que es tu amigo el que estará más interesado en este tipo de cosas... Qué coño les pasará?